Golpe a Infantino: UEFA, AFC y Concacaf cuestionaron a la FIFA

Las tres confederaciones cuestionaron el proyecto comercial impulsado por Gianni Infantino y reclamaron mayor transparencia institucional dentro de la FIFA.
Deportes10 de agosto de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

Una fuerte crisis institucional sacude al fútbol internacional luego de que UEFA, AFC y Concacaf difundieran una carta abierta en la que cuestionaron duramente a la FIFA y a su presidente, Gianni Infantino. Las tres confederaciones acusaron a la conducción del organismo de haber roto la confianza mediante una maniobra que, según denunciaron, estuvo marcada por la falta de transparencia.

El conflicto se originó a partir de una propuesta de la FIFA para comercializar una participación de los ingresos y activos vinculados con la Copa del Mundo mediante una estructura empresarial privada. La iniciativa, denominada FIFA Forward Enterprise, generó fuertes cuestionamientos entre distintas asociaciones y confederaciones del fútbol mundial.

La UEFA, la AFC —Confederación Asiática de Fútbol— y la Concacaf —que agrupa a las asociaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe— consideraron que el procedimiento utilizado por la FIFA no ofreció las garantías institucionales necesarias.

En el comunicado, los dirigentes fueron especialmente duros con Infantino y señalaron que el problema no pasa solamente por una cuestión económica, sino por la integridad institucional y la manera en que se toman las decisiones dentro del máximo organismo del fútbol.

El liderazgo en el fútbol no es un bien que se posea. Es un deber de servicio hacia la familia del fútbol que lo confía”, señalaron los dirigentes en el documento. También sostuvieron que cuando la confianza se rompe mediante el engaño y una persona se antepone al colectivo, ese deber queda abandonado.

Entre los principales cuestionamientos aparece el supuesto intento de avanzar con la propuesta mediante plazos de aprobación demasiado ajustados, lo que, según las confederaciones, habría reducido las posibilidades de realizar un análisis profundo antes de tomar una decisión.

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También criticaron la ausencia de una revisión independiente del proyecto y cuestionaron que determinadas reuniones del Comité de Gestión se hayan realizado en Marruecos, en lugar de desarrollarse en la sede central de la FIFA en Zúrich.

La Concacaf ya había expresado su rechazo al proyecto junto con sus 41 asociaciones miembro. El organismo manifestó su preocupación por la falta de garantías procesales, el corto plazo establecido para analizar la iniciativa y la ausencia de una revisión o aprobación adecuada por parte de los órganos de gobierno de la FIFA.

El rechazo también adquiere peso por la cantidad de votos que puede representar. La FIFA cuenta con 211 federaciones miembro, por lo que una iniciativa de este tipo necesita una mayoría simple para avanzar, además del respaldo correspondiente del Consejo de la FIFA. Según los reportes publicados, el proyecto ya acumularía 96 votos en contra entre las federaciones que se han pronunciado.

La postura conjunta de Europa, Asia y Concacaf representa un fuerte desafío político para Infantino, ya que reúne a algunas de las principales estructuras continentales del fútbol mundial. El frente opositor dejó en claro que pretende mantener una posición coordinada para exigir cambios en la forma de administrar el organismo.

Los dirigentes remarcaron que el reclamo no está relacionado con una disputa por cupos mundialistas, distribución de torneos o beneficios económicos entre confederaciones. El eje, según explicaron, es garantizar transparencia, rendición de cuentas y respeto por los mecanismos democráticos del fútbol internacional.

La polémica abre ahora un nuevo escenario dentro de la FIFA. Mientras la conducción de Infantino busca defender su propuesta y avanzar con nuevas estructuras comerciales, las confederaciones que se pronunciaron en contra intentan frenar una iniciativa que consideran insuficientemente transparente.

El enfrentamiento representa uno de los mayores desafíos políticos que atravesó Gianni Infantino desde que asumió la presidencia de la FIFA y pone nuevamente bajo la lupa la relación entre el máximo organismo del fútbol y las confederaciones que integran su estructura.

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