
Súper El Niño: crece la alerta por un fenómeno climático extremo
Benjamin EncinaLa NOAA, la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, elevó el nivel de monitoreo sobre el fenómeno conocido como “Súper El Niño” luego de detectar un calentamiento excepcional en el océano Pacífico. La región central del océano alcanzó una anomalía de 1,8°C por encima de los valores normales, un registro que encendió las alertas por los posibles efectos sobre el clima de Sudamérica.
El dato adquiere especial relevancia porque, según los especialistas, el calentamiento podría superar próximamente los 2°C, umbral asociado a un episodio de El Niño muy fuerte. En la zona conocida como Niño 3.4, una de las principales referencias para medir el fenómeno, la anomalía ya llegó a 1,8°C.
La magnitud del fenómeno también puede observarse en otro dato: la NOAA amplió sus mapas de monitoreo hasta los 8°C y detectó anomalías de hasta 2,6°C en una extensa zona de agua cálida ubicada en el Pacífico central y oriental. El calentamiento, además, no se limita a la superficie: también alcanza los primeros 300 metros de profundidad del océano.
Los especialistas advierten que la denominada Oscilación Madden-Julian podría estar favoreciendo una transferencia acelerada de calor y contribuir a que el episodio alcance niveles todavía más extremos durante las próximas semanas.
¿Qué efectos ya se observan en Argentina?
El fenómeno ya comenzó a mostrar consecuencias en distintas regiones del país. Durante este invierno se registraron en la Patagonia varias olas de frío de más de 10 días de duración, además de nevadas poco habituales en sectores de la cordillera central y episodios de temperaturas mínimas récord.
La meteoróloga Cindy Fernández, de Meteored, explicó que el invierno argentino de 2026 presentó características compatibles con un escenario de El Niño, especialmente por la presencia de nevadas intensas y períodos prolongados de frío en la Patagonia.
Sin embargo, los especialistas aclaran que “Súper El Niño” no es una denominación científica oficial. El término se utiliza para describir la intensidad excepcional que podría alcanzar el fenómeno. Lo importante, según Fernández, es la fuerza del evento y el aumento de la probabilidad de que aparezcan fenómenos meteorológicos anómalos.

El Litoral y el noreste, entre las zonas más vigiladas
La atención meteorológica está puesta especialmente sobre el Litoral, el noreste y el este de la región pampeana. Las provincias de Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires aparecen entre las áreas que podrían recibir lluvias más persistentes y episodios de precipitaciones intensas.
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es el comportamiento de los principales ríos de la región. Los caudales de los ríos Iguazú, Uruguay y Paraná ya reciben el impacto de las lluvias registradas en el sur de Brasil, lo que podría favorecer crecidas y desbordes en distintos sectores de la cuenca del Plata.
La señal de El Niño no será igual en todo el territorio argentino. De acuerdo con los especialistas, el impacto suele ser mucho más marcado en el Litoral y el noreste, donde aumenta la probabilidad de temporadas lluviosas y de tormentas fuertes.
Preocupación por la infraestructura y el campo
El posible aumento de las precipitaciones también representa un desafío para la infraestructura urbana y rural. Los especialistas advierten que la capacidad para soportar grandes volúmenes de agua depende, entre otros factores, del estado de canales, desagües, cañerías y obras de evacuación.
En las zonas rurales, un incremento de las lluvias puede favorecer la disponibilidad de agua, pero también convertirse en un problema si los terrenos no cuentan con mecanismos adecuados de escurrimiento y evacuación. En ese escenario, el exceso hídrico puede generar pérdidas productivas y daños económicos.
El contexto actual presenta además una diferencia respecto de otros episodios de El Niño: la presencia de una atmósfera global más cálida y húmeda. Esa mayor humedad puede aportar más materia prima para la formación de lluvias intensas y dificultar las comparaciones directas con registros históricos.
Ante este panorama, los especialistas consideran fundamental mantener un monitoreo permanente del fenómeno y actualizar los pronósticos a medida que avance el episodio climático. La evolución del calentamiento del Pacífico durante las próximas semanas será clave para determinar la intensidad y distribución de sus efectos sobre Argentina y el resto de Sudamérica.


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