
Buenos Aires habilitó pruebas de autos sin conductor y robots de reparto
Benjamin EncinaLa Ciudad de Buenos Aires habilitó por primera vez la realización de pruebas en la vía pública con vehículos autónomos y robots de reparto, mediante un nuevo régimen de autorizaciones para empresas y desarrolladores.
La medida quedó formalizada a través de la Resolución 170/SECT/26, publicada el 18 de agosto en el Boletín Oficial porteño. La normativa establece un marco experimental para evaluar el funcionamiento de estas tecnologías en condiciones reales de circulación y obtener información que permita avanzar posteriormente hacia una regulación definitiva.
Uno de los puntos centrales de la resolución es la habilitación de pruebas con vehículos de Nivel 4 de autonomía, de acuerdo con la clasificación internacional SAE J3016. Este nivel permite que un vehículo realice de manera completamente autónoma las tareas necesarias para conducir dentro de determinados recorridos, zonas o condiciones previamente establecidas, sin que una persona tenga que intervenir permanentemente en el manejo.
Sin embargo, la medida no significa que los autos sin conductor comenzarán a circular masivamente por Buenos Aires. Se trata de pruebas piloto que deberán ser autorizadas individualmente por la Secretaría de Transporte, que evaluará cada proyecto antes de permitir su funcionamiento.

En una primera etapa, los vehículos autónomos deberán contar con una persona capaz de asumir el control ante una eventual falla. Esta exigencia podría eliminarse posteriormente si las evaluaciones resultan satisfactorias y existen las condiciones técnicas y aseguradoras necesarias.
Además, cada vehículo deberá cumplir con distintos requisitos técnicos y de seguridad, contar con seguros específicos y disponer de sistemas capaces de registrar información sobre su funcionamiento. La normativa apunta especialmente a garantizar la seguridad de peatones, ciclistas y personas con movilidad reducida.
También habilitaron robots de reparto
El nuevo régimen no se limita a los automóviles. También contempla los llamados drones terrestres autónomos, pequeños robots con ruedas que pueden desplazarse sin necesidad de una persona que los conduzca.
Estos dispositivos podrán ser utilizados para distintas tareas, entre ellas reparto de última milla, transporte de cargas livianas, limpieza, mantenimiento, inspección y monitoreo urbano.
A diferencia de los autos autónomos, estos robots podrán realizar sus primeras pruebas sin una persona a bordo, aunque deberán cumplir con las condiciones técnicas y de seguridad establecidas por las autoridades porteñas. Su circulación estará limitada y deberá contar con la autorización correspondiente.
La regulación establece además que los robots deberán incorporar sistemas de registro de datos, conocidos como “caja negra”, para permitir reconstruir su funcionamiento durante las pruebas. Entre los datos que pueden quedar registrados se encuentran la velocidad, frenado, dirección, geolocalización, intervenciones del operador y funcionamiento de sensores.
Las empresas y desarrolladores que quieran participar deberán presentar un proyecto específico, indicar las unidades que utilizarán, los recorridos previstos y las condiciones de funcionamiento. También deberán acreditar seguros y responsabilidades frente a eventuales incidentes.
Las autorizaciones tendrán una duración máxima de un año, con posibilidad de renovación por otro período, mientras que las empresas deberán presentar informes bimestrales con información sobre kilómetros recorridos, horas de operación, incidentes y fallas. La Ciudad, además, podrá realizar auditorías técnicas y exigir pruebas previas en espacios controlados.
Desde el Gobierno porteño justificaron la iniciativa en el potencial de estas tecnologías para reducir la siniestralidad vial, mejorar la eficiencia del transporte y disminuir la congestión. Al mismo tiempo, la experiencia permitirá identificar los riesgos y desafíos que plantea la circulación de vehículos capaces de tomar decisiones de conducción por cuenta propia.
Por ahora, no hay una circulación masiva de robotaxis ni una autorización general para cualquier vehículo autónomo. El primer paso consiste en habilitar ensayos controlados y evaluar sus resultados antes de determinar cómo podría incorporarse esta tecnología de manera permanente al tránsito porteño.


El Gobierno incorporó la ludopatía a las políticas del Ministerio de Salud


