
Alumnos armados en Tucumán: Educación refuerza el acompañamiento
Benjamin EncinaDos episodios ocurridos en menos de 48 horas encendieron una señal de alarma dentro del sistema educativo tucumano. Después de que estudiantes ingresaran con armas a establecimientos de San Miguel de Tucumán y Alderetes, la ministra de Educación, Susana Montaldo, volvió a referirse este viernes a la situación y confirmó el acompañamiento de equipos especializados.
La preocupación del Gobierno no está puesta solamente en lo ocurrido dentro de las aulas. Hay una pregunta que atraviesa ambos casos: ¿cómo lograron los menores acceder a armas de fuego?
Montaldo puso especialmente el foco sobre ese punto y sostuvo que preocupa que las armas puedan quedar al alcance de niños y adolescentes dentro de sus propios hogares.
Dos episodios en menos de 48 horas
El primero ocurrió el martes en la Escuela Congreso, en San Miguel de Tucumán.
Un adolescente de 14 años ingresó al establecimiento con un arma de fuego y, mientras se encontraba dentro del aula, se produjo un disparo.
El proyectil terminó impactando contra una pared y no hubo personas heridas.
Según explicó posteriormente la ministra, el propio estudiante manifestó que el disparo se había producido accidentalmente.
Las autoridades escolares actuaron inmediatamente: el adolescente fue separado del resto de los alumnos, se convocó a su familia y se dio intervención tanto a la Policía como a la Justicia.
Desde la institución informaron además que el joven no registraba antecedentes disciplinarios ni llamados de atención previos.
Un segundo caso apareció en Alderetes
Cuando todavía continuaban las repercusiones por lo ocurrido en la Escuela Congreso, otro episodio volvió a encender las alarmas.
El jueves se detectó que una estudiante había llevado un arma a la Escuela N.º 110 Gobernador Crespo y Gutiérrez, ubicada en Los Gutiérrez, Alderetes.
En esta oportunidad, la situación fue advertida antes de que se produjera un disparo o una consecuencia de mayor gravedad.
La sucesión de los dos hechos llevó al Gobierno provincial a analizar conjuntamente la problemática desde las áreas de Educación y Seguridad.
Montaldo puso el foco en el acceso a las armas
Este viernes, Montaldo volvió sobre ambos episodios y señaló que una de las mayores preocupaciones pasa por la facilidad con la que un menor puede encontrarse con un arma dentro de su entorno.
La ministra insistió en que el abordaje no puede limitarse exclusivamente a lo que sucede cuando el estudiante cruza la puerta de la escuela.
La funcionaria ya había descartado aplicar controles generalizados de mochilas como respuesta al problema.
Tucumán cuenta con aproximadamente 400.000 alumnos, por lo que Educación considera que una revisión masiva no solucionaría el origen de estas situaciones.
La mirada oficial apunta, en cambio, al trabajo conjunto entre escuela, Estado y familia.

Gabinetes psicopedagógicos y equipos especializados
Educación confirmó que los estudiantes involucrados serán acompañados mediante gabinetes psicopedagógicos y equipos especializados.
En el caso de la Escuela Congreso también interviene un equipo del Ministerio de Desarrollo Social, que trabaja articuladamente con la familia del adolescente.
El acompañamiento alcanza además al resto de la comunidad educativa.
Después del primer episodio se comenzó a trabajar con estudiantes de diferentes cursos, particularmente sobre cuestiones socioemocionales, convivencia y formación ciudadana.
La intención oficial es que la respuesta no sea exclusivamente disciplinaria, sino que permita comprender qué situaciones personales, familiares o sociales pueden estar detrás de conductas de esta gravedad.
El Gobierno analiza el problema junto a Seguridad
Los hechos también generaron reuniones entre las principales autoridades provinciales.
El vicegobernador Miguel Acevedo, a cargo del Poder Ejecutivo, convocó a un encuentro con Montaldo; el ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa; y autoridades de la Policía de Tucumán.
El objetivo fue analizar lo sucedido y coordinar la actuación de las distintas áreas frente a posibles nuevos episodios.
La aparición de dos armas dentro de establecimientos educativos en menos de dos días transformó casos individuales en una discusión más amplia.
Ya no se trata solamente de qué protocolo debe activar una escuela cuando encuentra un arma. El interrogante empieza mucho antes: cómo evitar que un chico tenga acceso a ella y pueda llevarla hasta un aula.
Ese será uno de los desafíos que ahora deberán abordar conjuntamente las familias, las escuelas y el Estado después de una semana que dejó a la comunidad educativa tucumana en alerta.


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