Cae el uso de tarjetas y crece la morosidad en Argentina

 El financiamiento registró una caída real interanual superior al 10%, mientras aumentan los usuarios con dificultades para cumplir regularmente sus compromisos financieros.
04 de septiembre de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

El uso de las tarjetas de crédito como herramienta de financiamiento continúa perdiendo terreno en Argentina. Durante agosto, el saldo registró una caída del 10,1% interanual en términos reales, mientras los niveles de morosidad de las familias continúan generando preocupación dentro del sistema financiero.

Según un informe elaborado por First Capital Group, la retracción no solamente continúa sino que viene acelerándose.

En términos nominales, el saldo financiado mediante tarjetas alcanzó aproximadamente $25,1 billones, lo que representó un incremento mensual del 1,4% y una suba interanual del 20,1%. Sin embargo, una vez descontado el efecto de la inflación estimada, el resultado cambia: aparece una baja mensual del 0,3% y una contracción interanual del 10,1%.

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La caída se acelera

Los datos muestran una tendencia que se profundizó durante los últimos meses.

En términos reales, la cartera acumuló una reducción del 3,4% durante el último trimestre, mientras que la contracción alcanza el 5,9% en seis meses y el 10,1% en la comparación interanual.

Desde First Capital Group señalaron que la velocidad mensual de la caída también aumenta, un comportamiento que muestra un retroceso sostenido después del período de expansión registrado entre marzo de 2024 y noviembre de 2025.

La morosidad golpea a las familias

Uno de los factores que explican la situación es el crecimiento de los problemas para afrontar las deudas.

Según datos citados de la Central de Deudores del Banco Central, en julio había aproximadamente 5,9 millones de personas con deudas en situación irregular, equivalentes al 28% de quienes poseen algún crédito vigente.

Para ingresar en esa categoría, una obligación debe acumular más de 90 días de atraso.

La mora del sector privado no financiero aumentó del 7,63% en junio al 7,73% en julio.

Entre las familias el deterioro resultó superior: pasó del 12,77% al 12,94% en solamente un mes. En las empresas avanzó del 3,50% al 3,61%.

Los bancos restringen las tarjetas

El crecimiento de los atrasos tiene una consecuencia directa sobre el consumo.

Cuando un cliente ingresa en una situación crediticia irregular, las entidades pueden suspender la utilización de su tarjeta y limitar la actualización de los márgenes disponibles.

Esto reduce automáticamente la cantidad de personas que pueden continuar financiando compras mediante sus plásticos.

Al mismo tiempo, quienes mantienen mejores calificaciones financieras tienen mayores posibilidades de conseguir aumentos en sus límites.

Sin embargo, First Capital señaló una particularidad: esos consumidores con mejor perfil crediticio muestran actualmente menor predisposición a endeudarse.

También cayó el financiamiento en dólares

El retroceso también alcanzó las operaciones realizadas en moneda estadounidense.

El saldo financiado mediante tarjetas en dólares disminuyó 15,9% durante agosto respecto del mes anterior y quedó en aproximadamente US$670 millones.

En la comparación interanual todavía registra un crecimiento del 1,5%, ya que en agosto del año pasado se ubicaba alrededor de US$660 millones.

Las compras realizadas mediante plataformas internacionales y los gastos vinculados con viajes al exterior continúan sosteniendo una parte importante de esas operaciones.

Los números muestran así un escenario complejo para el crédito destinado al consumo: las familias acumulan mayores dificultades para afrontar sus obligaciones, los bancos restringen el acceso de los clientes morosos y quienes todavía conservan capacidad financiera muestran mayor cautela antes de endeudarse.