Argentina volvió a retroceder en las pruebas PISA

Los estudiantes argentinos registraron sus resultados más bajos desde 2006 y volvieron a mostrar serias dificultades en aprendizajes fundamentales del sistema educativo.
08 de septiembre de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

Los resultados de las pruebas PISA volvieron a encender las alarmas sobre la situación educativa argentina. La nueva evaluación internacional mostró un retroceso en el desempeño de los estudiantes y dejó al país con sus peores registros desde 2006, en un escenario donde también se observó un deterioro de los aprendizajes a nivel internacional.

La evaluación fue realizada durante 2025 y los primeros resultados fueron difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En esta edición participaron estudiantes pertenecientes a 91 sistemas educativos de diferentes partes del mundo.

Qué muestran los resultados

Las pruebas PISA permiten medir conocimientos y capacidades adquiridas por estudiantes de 15 años, con el objetivo de establecer hasta qué punto pueden aplicar lo aprendido frente a diferentes situaciones.

Los resultados argentinos muestran nuevamente importantes dificultades y, además, un empeoramiento respecto de la medición anterior.

El resultado adquiere relevancia porque PISA permite observar la evolución educativa durante períodos prolongados y comparar el desempeño argentino con el de otros sistemas.

Esta vez, el país quedó nuevamente frente a una señal preocupante: los avances conseguidos en determinados períodos no lograron consolidarse y los niveles de aprendizaje volvieron a deteriorarse.

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Un problema que excede a la Argentina

El retroceso argentino se produjo dentro de un escenario internacional también complejo.

La OCDE advirtió que los resultados reflejan un deterioro mundial de los aprendizajes, por lo que la caída no constituye un fenómeno exclusivamente nacional.

Sin embargo, la situación argentina genera especial preocupación por el punto desde el cual parte el sistema educativo y por las dificultades acumuladas durante las últimas evaluaciones.

La comparación histórica ubica los resultados actuales entre los más bajos registrados por el país desde que participa regularmente de estas mediciones.

Una radiografía del sistema educativo

PISA no evalúa simplemente si los estudiantes pueden memorizar determinados contenidos.

El examen busca determinar si los adolescentes cuentan con herramientas para interpretar información, resolver problemas y utilizar conocimientos adquiridos dentro y fuera del aula.

Por esa razón, sus resultados suelen utilizarse como uno de los indicadores internacionales para evaluar el funcionamiento de los sistemas educativos.

Los nuevos números argentinos vuelven a colocar en discusión cuestiones como la calidad de los aprendizajes, las desigualdades educativas, la continuidad escolar y las herramientas disponibles para docentes y alumnos.

El desafío después de conocer los números

Los resultados abren ahora una nueva discusión sobre las políticas necesarias para revertir el deterioro.

El desafío no pasa solamente por mejorar la posición argentina dentro de una clasificación internacional, sino por garantizar que los estudiantes consigan adquirir conocimientos y capacidades fundamentales antes de finalizar su educación obligatoria.

La nueva edición de PISA deja así una advertencia para el sistema educativo nacional: Argentina volvió a retroceder y alcanzó sus resultados más bajos desde 2006, en momentos en que la calidad de los aprendizajes vuelve a ocupar un lugar central dentro del debate educativo.