
Trump elevó la presión sobre Irán durante su discurso ante la ONU
Benjamin EncinaEl presidente de Estados Unidos, Donald Trump, colocó a Irán en el centro de su discurso de este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. El mandatario reclamó aumentar la presión internacional sobre Teherán y presentó dos caminos posibles: alcanzar un acuerdo diplomático o recurrir nuevamente a una respuesta militar.
Trump utilizó términos particularmente duros para describir esa alternativa y sostuvo que debe decidir entre llegar a un entendimiento que permita a Irán reconstruirse o “aniquilar a la República Islámica”. También aseguró que Estados Unidos no permitirá que el gobierno iraní consiga armamento nuclear.
Pese al tono de su intervención, el presidente estadounidense manifestó que considera posible alcanzar un acuerdo. Según expresó, espera que las negociaciones puedan avanzar después de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre, al considerar que Teherán está aguardando ese resultado antes de tomar decisiones.
Trump pidió además a los demás gobiernos que colaboren para imponer un aislamiento económico completo sobre Irán. Esa posición marca uno de los principales puntos de tensión diplomática, debido a que Teherán viene planteando condiciones para retomar las conversaciones y reducir el conflicto que atraviesa Medio Oriente.

Horas antes del discurso, un alto funcionario iraní había señalado a Reuters que la Asamblea General representaba una oportunidad para recuperar la vía diplomática. Teherán manifestó disposición a discutir nuevamente un entendimiento si Washington reduce la presión militar y flexibiliza el bloqueo sobre los puertos iraníes.
Entre los asuntos centrales aparece también el estrecho de Ormuz, corredor estratégico para el comercio energético mundial. Irán transmitió mediante intermediarios una propuesta que contempla reabrir el paso para los envíos de los países del Golfo si Estados Unidos acepta determinadas condiciones relacionadas con las restricciones económicas y militares.
Dentro del propio Gobierno estadounidense existen señales de apertura a una negociación. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington está dispuesto a conversar si existe la posibilidad de conseguir avances concretos. Sin embargo, durante su presentación ante Naciones Unidas, Trump mantuvo públicamente una posición de fuerte presión sobre Teherán.
El escenario también preocupa a Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin y Omán, países directamente afectados por la inestabilidad regional y las dificultades para el transporte de petróleo y gas. Trump tenía previsto mantener reuniones con los líderes de las seis naciones del Golfo durante su agenda en Nueva York.
La posibilidad de recuperar una negociación permanece abierta, aunque las posiciones públicas continúan alejadas. Mientras Irán reclama condiciones para regresar al diálogo, Trump combina la expectativa de alcanzar un acuerdo con advertencias de nuevas acciones si las conversaciones no prosperan.
La intervención ante la ONU volvió así a colocar la relación entre Estados Unidos e Irán entre los principales focos de la agenda internacional. Los próximos movimientos diplomáticos serán determinantes para establecer si las partes consiguen retomar las negociaciones o si continúa la escalada de presión entre Washington y Teherán.


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