Flybondi busca evitar la quiebra con una deuda cercana a los $610.000 millones

La compañía presentó un concurso preventivo con deudas millonarias, vuelos suspendidos desde agosto y una estructura que busca reorganizar judicialmente.
Nacionales12 de octubre de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

La crisis financiera de Flybondi llegó a los tribunales. La aerolínea de bajo costo solicitó la apertura de un concurso preventivo de acreedores después de acumular obligaciones por $609.589 millones, una situación patrimonial negativa y casi dos meses sin realizar vuelos comerciales. A pesar del deterioro de sus cuentas y de la reducción de su estructura operativa, la empresa sostiene que busca reorganizar sus compromisos para evitar el cierre definitivo y mantener la posibilidad de volver a volar.

La presentación judicial corresponde a FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera la compañía, y quedó radicada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 24, a cargo del juez Guillermo Mario Pesaresi. La solicitud todavía debe atravesar el análisis judicial para determinar si se abre formalmente el proceso concursal. En caso de avanzar, la empresa podrá encauzar las negociaciones con sus acreedores bajo supervisión de la Justicia.

Los números presentados muestran la dimensión del problema. Al 28 de septiembre de 2026, Flybondi declaró activos por $176.103 millones, frente a un pasivo de $609.589 millones. Esa diferencia dejó un patrimonio neto negativo de $433.485 millones, un indicador que refleja el fuerte desequilibrio entre los bienes y recursos declarados por la compañía y el conjunto de sus obligaciones.

En la documentación presentada, la aerolínea explicó que sus dificultades se profundizaron por la reducción de la disponibilidad de aviones, las cancelaciones y las reprogramaciones de servicios. Según la empresa, la caída de la capacidad operativa afectó los ingresos y complicó el cumplimiento de compromisos esenciales, entre ellos los relacionados con el mantenimiento de las aeronaves y los pagos a proveedores.

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La operación comercial permanece interrumpida desde agosto. Durante ese período, la compañía también redujo considerablemente su flota: varias aeronaves fueron devueltas a sus propietarios y otras permanecieron en el país mientras se completaban los procedimientos correspondientes. La reducción de los vuelos y de los recursos disponibles terminó afectando el funcionamiento de distintas áreas de la empresa.

El conflicto también alcanzó al personal. A lo largo de los últimos meses se produjeron despidos y retiros voluntarios, mientras exempleados denunciaron demoras en el pago de indemnizaciones y montos acordados para sus desvinculaciones. También hubo reclamos por salarios y otros conceptos pendientes de trabajadores que continuaban vinculados a la aerolínea.

De acuerdo con la información difundida sobre la presentación, 826 trabajadores todavía permanecían vinculados a la estructura de la compañía. En paralelo, más de un millar de exempleados reclamaban el cumplimiento de compromisos laborales. La situación mantiene la preocupación por las fuentes de trabajo y por la posibilidad de que el proceso de reorganización permita afrontar las obligaciones pendientes.

Los problemas financieros se extendieron, además, a organismos públicos y empresas privadas que prestan servicios necesarios para la actividad aerocomercial. Entre los acreedores mencionados figura YPF, a la que Flybondi adeudaría alrededor de $15.900 millones, según el detalle publicado sobre el expediente. También aparecen empresas de asistencia aeroportuaria, transporte de pasajeros, tecnología y otros servicios vinculados con el funcionamiento cotidiano de la aerolínea.

A esos compromisos se suman reclamos fiscales y previsionales, facturas impagas y obligaciones relacionadas con las operaciones aeroportuarias. En los expedientes también figuran demandas de proveedores y pedidos de quiebra impulsados por acreedores que buscan recuperar el dinero adeudado. Además, existen reclamos de pasajeros por cancelaciones y devoluciones de pasajes que todavía deben resolverse.

El concurso preventivo no significa que Flybondi haya quebrado ni garantiza que pueda retomar sus operaciones. Se trata de una herramienta judicial que, si es admitida, permite organizar el tratamiento de las deudas y abrir una instancia para negociar con los acreedores. El desarrollo del proceso será determinante para establecer la composición definitiva del pasivo y las alternativas disponibles para sostener la empresa.

La compañía argumentó que la crisis financiera no implica necesariamente la desaparición de su estructura comercial y planteó la posibilidad de reanudar la actividad. Sin embargo, para que eso ocurra deberá resolver las dificultades que afectaron su capacidad de operar, recuperar condiciones para cumplir con sus proveedores y avanzar en una salida que resulte viable desde el punto de vista económico y judicial.

El futuro de Flybondi queda ahora sujeto a dos cuestiones centrales: la decisión de la Justicia sobre la apertura del concurso y la posibilidad de alcanzar acuerdos con quienes reclaman pagos. Mientras tanto, la deuda millonaria, los compromisos laborales y la suspensión de los vuelos mantienen en incertidumbre a los trabajadores, los pasajeros y las empresas que integran la cadena de servicios aerocomerciales.

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