El verano podría traer más agua de lo habitual y aumenta la atención sobre las zonas inundables

Los pronósticos anticipan lluvias superiores al promedio en amplias zonas, aunque el impacto variará según la región y las condiciones.
Nacionales15 de octubre de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y se perfila como uno de los factores climáticos centrales del verano 2026-2027 en Argentina. Las proyecciones estacionales anticipan un período con precipitaciones superiores a los valores habituales en amplias regiones del país, un escenario que mantiene la atención sobre los posibles excesos de agua, las tormentas intensas y las complicaciones que pueden producirse en áreas vulnerables.

El informe del Centro de Predicciones Climáticas de Estados Unidos, dependiente de la NOAA, publicado el 8 de octubre, indicó que existe una alta probabilidad de que El Niño mantenga una intensidad fuerte a muy fuerte hasta el período comprendido entre enero y marzo de 2027. El organismo también advirtió que, aunque un episodio de esta magnitud aumenta las posibilidades de impactos asociados al fenómeno, sus consecuencias no están garantizadas y dependen de la evolución de las condiciones atmosféricas.

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Para el trimestre de diciembre, enero y febrero, distintos modelos climáticos proyectan lluvias por encima del promedio en buena parte del centro y este argentino, además de sectores del norte. Las señales más marcadas aparecen sobre el Litoral y áreas vecinas, aunque la distribución de las precipitaciones no será uniforme en todo el territorio nacional.

La diferencia entre regiones será importante para entender cómo puede desarrollarse la temporada. En algunos sectores, una mayor disponibilidad de agua podría favorecer la producción agropecuaria; en otros, los acumulados elevados podrían generar dificultades por anegamientos, crecidas de ríos, caminos afectados y problemas en la logística. La intensidad de cada episodio y la capacidad de drenaje de las zonas afectadas serán factores determinantes.

El escenario también obliga a prestar atención a la posibilidad de tormentas fuertes. El Niño no significa que vaya a llover de manera continua durante todo el verano ni que todas las provincias vayan a sufrir inundaciones. Se trata de una condición climática que modifica las probabilidades de determinados patrones meteorológicos, mientras que los pronósticos de corto plazo permiten precisar cuándo y dónde pueden desarrollarse fenómenos peligrosos.

En Tucumán y el resto del NOA, la evolución del tiempo deberá seguirse mediante los reportes del Servicio Meteorológico Nacional y los avisos oficiales de cada jornada. Las tendencias estacionales sirven para anticipar posibles escenarios generales, pero no permiten establecer por sí solas cuánto lloverá en una localidad específica ni confirmar que se producirán inundaciones en un lugar determinado.

Por eso, los especialistas recomiendan mantener el seguimiento de las actualizaciones meteorológicas a medida que se acerque el verano. La evolución de El Niño, las condiciones de cada cuenca y las características de los suelos serán elementos relevantes para evaluar los riesgos, especialmente en localidades cercanas a ríos, zonas bajas o sectores con antecedentes de anegamientos.

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