El Niño amenaza con encarecer alimentos y pone en alerta los precios de la canasta básica

Las alteraciones climáticas podrían presionar las cotizaciones internacionales de materias primas y trasladarse gradualmente a productos de consumo cotidiano.
Nacionales16 de octubre de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

El avance del fenómeno climático El Niño suma preocupación por sus posibles consecuencias sobre los precios de los alimentos. Las alteraciones en las lluvias, las dificultades para producir y transportar materias primas y el encarecimiento de algunos insumos podrían reducir la oferta de determinados productos y generar nuevas presiones sobre los mercados internacionales.

Un informe de Citi, difundido por medios argentinos, proyecta que el precio internacional del azúcar podría aumentar hasta un 25% durante los próximos doce meses. La estimación también contempla subas del 17% para el maíz, del 16% para el trigo y del 12% para la soja. Se trata de proyecciones sobre materias primas, no de aumentos confirmados en las góndolas argentinas. 

El posible impacto se explica por una combinación de factores. Los cambios en las condiciones meteorológicas pueden afectar los rendimientos de los cultivos en distintas regiones productoras, mientras que el costo de los insumos y la demanda vinculada con los biocombustibles también influyen en la evolución de las cotizaciones agrícolas.

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En Argentina, los efectos del fenómeno ya generan preocupación en algunas zonas del Litoral, donde las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay complican la actividad ganadera y amenazan los cultivos de arroz. En Corrientes y Entre Ríos, las inundaciones obligaron a trasladar animales y pusieron en riesgo parte de la producción, con posibles consecuencias sobre los precios de ambos alimentos en los próximos meses. 

En el caso de la carne vacuna, los productores advierten que las inundaciones prolongadas pueden deteriorar las pasturas y dificultar la alimentación del ganado. Aunque una salida anticipada de animales al mercado podría incrementar temporalmente la oferta, una reducción posterior del rodeo podría limitar la disponibilidad de hacienda y presionar sobre los valores.

El arroz también enfrenta riesgos por el exceso de humedad, la menor cantidad de horas de sol y la posible aparición de enfermedades en los cultivos. Estas condiciones pueden afectar tanto los rendimientos como la calidad del grano. Aun así, productores del sector descartaron por ahora un faltante en el mercado interno, aunque reconocen que las dificultades productivas podrían influir en los precios.

La evolución de estas variables será determinante para establecer cuánto del impacto climático termina llegando al consumidor. Una suba proyectada en los mercados internacionales no se traduce automáticamente en el mismo porcentaje de aumento en los comercios, porque también intervienen los costos de producción, el transporte, el tipo de cambio, los márgenes comerciales y la situación de la demanda.

Por eso, el posible incremento del 25% en el azúcar debe entenderse como una previsión para el precio internacional de esa materia prima durante un período de doce meses, y no como un pronóstico de aumento generalizado del 25% para todos los alimentos. El alcance real dependerá de cómo evolucionen el clima, la producción y los mercados en los próximos meses.

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