
Cuti Romero eligió al heredero de Messi y reveló que jugó infiltrado
Benjamin EncinaCristian “Cuti” Romero habló sobre el futuro de la Selección Argentina, la despedida de Lionel Messi del equipo nacional y las dificultades físicas que atravesó durante el Mundial 2026. En una entrevista con Los Edul, el defensor y nuevo capitán de la Albiceleste eligió a Julián Álvarez como el futbolista al que le daría la camiseta número 10, cuestionó algunos criterios utilizados para entregar el Balón de Oro y rechazó las teorías que circularon después de la derrota ante España. Además, reveló que disputó la final con un problema en el tendón de Aquiles, medicación e infiltraciones, y que no pudo continuar después del entretiempo.
Una de las preguntas centrales de la entrevista estuvo relacionada con quién debería heredar la camiseta número 10 después del retiro de Messi del seleccionado. Romero primero planteó una alternativa simbólica: retirar el dorsal para evitar que otro futbolista tuviera que asumir la responsabilidad de reemplazar al máximo referente de la historia reciente del equipo argentino. “Yo la verdad que le haría un costado, le pondría ahí un mural en AFA y listo, para que ninguno tenga esa responsabilidad, pero eso no se puede hacer”, explicó.
Ante la necesidad de elegir a un compañero, el defensor no dudó y señaló al delantero del Atlético de Madrid. “Yo se la daría a Juli”, afirmó, en referencia a Julián Álvarez. Para justificar su elección, destacó cualidades personales que considera importantes para llevar uno de los números más emblemáticos del fútbol argentino. “Lo veo con ese perfil de humildad, de familiero, de buen chico, las condiciones las tiene, creo que es él”, sostuvo.

Romero también aclaró que su elección no implica desconocer el nivel de los demás integrantes del plantel. “Tenemos muchos jugadores muy importantes en la Selección”, señaló, aunque insistió en que ve en Álvarez características que van más allá de lo futbolístico y que, a su entender, son importantes para representar el legado de la camiseta. Además, contó que ya le propuso varias veces a Julián que utilice el dorsal, pero que el delantero prefiere conservar el número que lleva habitualmente. “Yo creo que sí, se lo dije muchas veces, pero él quiere seguir con la suya”, comentó.
La sucesión de Messi, sin embargo, todavía no fue definida oficialmente. El entrenador Lionel Scaloni había explicado que la Selección no tiene la obligación de utilizar el número 10 en los amistosos y que la decisión sobre quién lo llevará continúa pendiente. “La idea es que se la quede alguno, con lo lindo que es llevarla, pero no lo hemos decidido aún”, había expresado el técnico. Entre los nombres que aparecen como posibles candidatos están Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Nico Paz y Lautaro Martínez, aunque la elección de Romero constituye su opinión personal y no una designación de la AFA.
La charla también permitió conocer cómo vive el defensor la despedida de Messi del equipo nacional. Romero reconoció que todavía resulta extraño pensar en la Selección sin el rosarino, con quien compartió varios años y títulos. Explicó que después de su salida del seleccionado no volvieron a conversar, aunque destacó que durante sus últimos encuentros juntos pudieron compartir tiempo y hablar sobre una etapa que marcó la historia reciente del fútbol argentino.
“Todos coincidimos que lo vemos muy bien, que sigue compitiendo, con esas ganas”, expresó sobre el presente del astro. Para Romero, lo fundamental es que Messi pueda disfrutar de su familia y continuar jugando mientras se sienta bien. También destacó que su trayectoria dejó una marca difícil de igualar: “Hizo y sigue haciendo una carrera que nadie la va a poder igualar”, afirmó.
El capitán fue todavía más contundente cuando le pidieron una valoración personal sobre el lugar de Messi en la historia del fútbol. “Sacando que soy argentino y que lo admiro muchísimo, me pongo a analizarlo como alguien que ve fútbol y para mí es el jugador más grande de toda la historia”, sentenció. La frase reflejó la admiración que mantiene por el delantero, incluso después de que dejara de compartir el día a día con el seleccionado.
Otro de los asuntos que abordó fue el Balón de Oro y el reconocimiento individual que, desde su perspectiva, merece Messi. Romero cuestionó la influencia que puede tener el aspecto comercial en este tipo de premios. “Hoy en día el premio es un poco marketing y se lo darán al que más seguidores tenga en Instagram capaz, ja”, manifestó.
El defensor también puso en discusión la idea de que ganar la Champions League o un Mundial deba ser determinante para quedarse con el galardón. “Antes, si te sentabas en una tribuna, mirabas un partido y veías lo que hacía Leo, no había comparación”, señaló. Luego agregó que, en el último tiempo, se instaló la idea de que el ganador de esas competiciones debe recibir el premio, pero que lo que hace y genera Messi no se lo ha visto hacer a nadie. Cuando le preguntaron a quién se lo entregaría, incluso si no fuera posible elegir al rosarino, respondió sin dudar: “A Messi. Aunque no se pueda se lo doy”.

Más allá de la camiseta y de los reconocimientos individuales, Romero también se refirió a la derrota de Argentina por 1-0 ante España en la final del Mundial 2026, disputada el 19 de julio. Después del partido circularon versiones y teorías conspirativas en redes sociales que intentaron explicar el resultado mediante supuestas irregularidades. Consultado sobre esos comentarios, el defensor fue categórico: “En la final no pasó nada”.
“La verdad es que se habla de muchas cosas hoy. En las redes sociales alguno dice una boludez y se vuelve todo muy viral”, expresó. Romero consideró que las especulaciones no reflejan lo ocurrido en el campo de juego y remarcó que España hizo méritos para quedarse con el título. También explicó que Argentina llegó a la definición con numerosos futbolistas afectados por lesiones y problemas físicos, lo que condicionó el rendimiento del equipo durante el torneo.
“Lo cierto es que España hizo muy bien sus cosas y la verdad que nosotros llegamos con lo justo. Fue no un milagro, pero sí nos costó de lo físico todo el torneo”, reconoció. El capitán insistió en que varios compañeros afrontaron la competencia sin estar en plenitud y que él mismo fue uno de los afectados. Aun así, evitó presentar esas dificultades como una excusa para la derrota y destacó el mérito del rival.

En su repaso de las condiciones que rodearon la final, Romero mencionó que Argentina tuvo un día menos de descanso y debió jugar a las dos de la tarde, con temperaturas elevadas. Sin embargo, aclaró que esas circunstancias también afectaron a España y que no buscaba justificar el resultado. “Obviamente que es para los dos igual, no estoy poniendo excusas. Creo que España hizo un gran partido, se mereció ser el campeón y ya está, ahora hay que volver a empezar y tratar de volver a competir de esa manera”, sostuvo.
El defensor detalló las dificultades físicas que atravesaron varios integrantes de la Selección durante el Mundial. Según su relato, Leandro Paredes tenía una fisura en una costilla, mientras que Lisandro Martínez y Nahuel Molina también sufrieron problemas físicos. A esa lista sumó a Nicolás Tagliafico, que llegó con lo justo, y al arquero Emiliano “Dibu” Martínez, quien, según Romero, tenía un dedo roto. El capitán incluyó su propia situación entre los casos que limitaron al plantel durante la competencia.
La revelación más importante estuvo relacionada con el estado físico con el que disputó la final. Romero explicó que, después de la semifinal frente a Inglaterra, sufrió una molestia en el tendón de Aquiles que le impidió entrenarse con normalidad durante los días previos al encuentro decisivo. Según contó, el problema todavía persistía al momento de la entrevista y no había podido completar la preparación habitual para una final de esa magnitud.
“Después de Inglaterra tuve un problema en el tendón de Aquiles que hasta el día de hoy lo tengo. No pude entrenar casi en ninguno de los días previos a la final”, relató. Luego explicó cómo logró participar del encuentro: “Llegué con lo justo. Jugué como jugué con un par de pastillas e infiltrado”. La situación condicionó su rendimiento y finalmente no pudo continuar después del entretiempo. “No me dio más el cuerpo para el segundo tiempo”, reconoció.
Romero también habló de la frustración que sintió al tener que jugar limitado por la lesión. “Ya te da bronca entrar a jugar condicionado en un partido como lo es una final del mundo. Te da un poco de bronca, pero uno siempre quiere estar. Dentro de todo me sentía para jugar y quise estar”, explicó. El defensor dejó en claro que su decisión respondió al deseo de participar de un partido que consideraba fundamental, pese a no encontrarse en las mejores condiciones físicas.
La lesión en el tendón de Aquiles no fue el único problema que debió afrontar durante la preparación para la Copa del Mundo. Romero recordó que anteriormente había sufrido una lesión en la rodilla que lo hizo temer por su presencia en el torneo. Contó que, cuando sintió el dolor y tuvo que salir del campo, lo primero que pensó fue que se había quedado afuera del Mundial. Después de los estudios, supo que tenía comprometido el ligamento colateral medial, aunque existían posibilidades de recuperarse a tiempo.
En ese proceso, el defensor destacó la confianza que recibió de Lionel Scaloni y el acompañamiento de Walter Samuel. Romero explicó que agradeció al entrenador por haberlo esperado y sostuvo que, de haber tenido otro técnico, quizás lo habrían descartado desde el principio. También reconoció que no llegó al torneo en plenitud: describió su estado físico como una situación en la que estaba “atado con alambre”, aunque consideró que pudo responder a la confianza que habían depositado en él el cuerpo técnico y sus compañeros.
El capitán también recordó lo que significó disputar la semifinal contra Inglaterra. Explicó que el plantel sentía una responsabilidad especial por la importancia del encuentro y por el deseo de no fallarle a la gente. “Argentina estaba dispuesta a hacer lo que sea para ganar ese partido y nosotros lo sentíamos internamente así”, contó. Aclaró que el equipo evitó hacer declaraciones provocadoras antes del encuentro, aunque internamente sabía lo que representaba ese cruce para el país. “Sí que era nuestro partido y por suerte se nos dio”, resumió.
Al volver sobre las críticas que aparecieron después de la final, Romero aseguró que se mantiene tranquilo porque considera que el plantel entregó todo lo que tenía. “Mientras que esté tranquilo yo con mi forma de ser, con que he dado todo hasta el último minuto, eso me deja tranquilo”, expresó. También cuestionó a quienes, según su mirada, buscaron generar contenido hablando mal de los futbolistas y afirmó que no se involucra en esas discusiones.
“Creo que en los últimos seis o siete años, que tuve la suerte de compartir con esta Selección, siempre dimos lo máximo y esa es la tranquilidad que tengo”, concluyó. Sus declaraciones dejaron una doble definición: por un lado, Julián Álvarez es el candidato de Romero para heredar la camiseta número 10; por otro, el defensor defendió el compromiso del plantel en el Mundial y reveló el esfuerzo físico que realizó para estar presente en la final ante España.


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