
El abogado de “El Militar” Sosa denunció amenazas y analiza abandonar su defensa
Benjamin EncinaEl juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez sumó un nuevo episodio de tensión luego de que uno de los abogados de Felipe “El Militar” Sosa, principal acusado en la causa, denunciara haber recibido amenazas y advirtiera que evalúa dejar la defensa. La situación introduce un nuevo factor de preocupación en un debate oral que concentra la atención pública en Tucumán.
La denuncia fue realizada en el contexto del proceso judicial que busca determinar las responsabilidades por la muerte de Érika Álvarez, de 25 años. La joven fue asesinada en enero y su cuerpo apareció posteriormente en un basural de Manantial Sur. Por el hecho, Sosa enfrenta una acusación de femicidio, mientras que otros imputados están siendo juzgados por presunto encubrimiento.
El planteo del letrado abre interrogantes sobre las condiciones en las que se desarrolla la tarea de la defensa y las garantías necesarias para que el juicio continúe con normalidad. La posibilidad de abandonar la representación, sin embargo, fue presentada como una evaluación y no debe interpretarse como una renuncia ya concretada.
La defensa de Sosa está integrada por los abogados Marcelo Cosiansi y Rubén Flores, quienes vienen cuestionando distintos aspectos de la investigación y sostienen que las pruebas deben analizarse durante el debate. En las primeras audiencias, los representantes legales rechazaron la acusación fiscal y anticiparon que buscarán demostrar su posición frente a la hipótesis sostenida por el Ministerio Público Fiscal.

Durante el juicio, la Fiscalía ratificó su acusación contra Sosa y solicitó para él la pena de prisión perpetua. Según la reconstrucción presentada por el fiscal Pedro Gallo, Érika fue asesinada durante la madrugada del 7 de enero en una vivienda de Yerba Buena. La acusación sostiene que posteriormente se trasladó el cuerpo hasta un descampado de Manantial Sur para ocultar el crimen.
La defensa, por su parte, rechazó que Sosa haya sido el autor de la muerte y cuestionó aspectos de las pericias médicas incorporadas al expediente. Esas diferencias forman parte de la discusión judicial y deberán resolverse mediante la valoración de testimonios, estudios técnicos y otras pruebas presentadas ante el tribunal.
El desarrollo de las audiencias ya había registrado otros momentos de tensión. En una de las jornadas recientes, Sosa manifestó sentirse mal antes de prestar declaración y fue asistido por el servicio de emergencias 107, lo que obligó a interrumpir momentáneamente el debate. El episodio ocurrió después de que sus abogados comunicaran que estaba dispuesto a hablar ante los jueces.
La eventual salida de un defensor durante un juicio oral puede generar consecuencias procesales, ya que deben garantizarse tanto el derecho de defensa del acusado como la continuidad del procedimiento. Por eso, si la decisión se concreta, será necesario conocer qué medidas adopta el tribunal para asegurar la representación legal de Sosa y evitar que se afecten sus garantías.
La denuncia de amenazas también plantea la necesidad de esclarecer quiénes habrían realizado las intimidaciones, en qué circunstancias se produjeron y si existen elementos que permitan respaldar lo denunciado. Sin información oficial adicional, no corresponde atribuir las amenazas a personas determinadas ni establecer una relación directa con alguna de las partes del proceso.
El juicio continuará con la presentación y evaluación de las pruebas vinculadas con la muerte de Érika y con las conductas atribuidas a los distintos acusados. La Fiscalía busca demostrar su hipótesis, mientras las defensas mantienen sus propios planteos y cuestionamientos sobre los hechos investigados.
En este escenario, la decisión del abogado será relevante para el desarrollo de las próximas audiencias. Mientras no se confirme una renuncia formal, el profesional continúa siendo parte de la defensa y cualquier cambio deberá realizarse conforme a las reglas del proceso judicial.
El caso sigue bajo análisis del tribunal, que deberá garantizar que todas las partes puedan ejercer sus derechos durante el debate. La denuncia de amenazas suma una nueva cuestión que requiere ser esclarecida, sin perder de vista que el objetivo central del juicio es determinar, sobre la base de pruebas, las responsabilidades penales que correspondan.



