
Aetat advirtió que el boleto de colectivo debería costar $3.500 sin subsidios
Belen LapetinaEl transporte público de pasajeros atraviesa un escenario complejo en Tucumán. Mientras el Gobierno provincial destina alrededor de $12.000 millones mensuales para sostener el sistema, desde el sector empresario advierten que esos recursos no son suficientes para afrontar sus dificultades estructurales. Según estimó Aetat, sin asistencia estatal el boleto debería costar cerca de $3.500.

La cifra fue planteada por Jorge Berretta, vicepresidente de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat), en declaraciones a LA GACETA. El dirigente explicó que el monto destinado por la Provincia contempla distintos conceptos y no solamente compensaciones tarifarias.
De ese total, unos $5.500 millones corresponden a compensaciones tarifarias. El resto se utiliza para financiar beneficios como el boleto gratuito para más de 100.000 estudiantes y los 16 viajes mensuales que reciben entre 85.000 y 95.000 jubilados. En ambos casos, el Gobierno provincial cubre la mitad del costo y las empresas absorben la otra parte.
Berretta también señaló que entre el 33% y el 35% de los fondos destinados a compensaciones se distribuye al transporte urbano municipal.
La caída de pasajeros y el aumento de los costos
Al explicar por qué el boleto debería alcanzar los $3.500 sin subsidios, el empresario enumeró los principales componentes del costo del servicio: salarios, cargas sociales, combustible, insumos y renovación de unidades.
Como ejemplo, indicó que el gasoil aumentó un 10% durante la última semana, mientras que los salarios del sector registraron una suba del 11,7% el mes pasado. Según sostuvo, estos incrementos obligan a revisar periódicamente los costos de funcionamiento.
A esta situación se suma la caída en la cantidad de pasajeros. De acuerdo con las estimaciones de Aetat, actualmente el sistema transporta entre un 45% y un 50% menos de usuarios que en 2019, antes de la pandemia. La reducción impacta directamente en los ingresos de las empresas, que deben afrontar sus gastos con una menor cantidad de boletos vendidos.
El pedido de Aetat al Gobierno nacional
Frente a este panorama, Berretta reclamó que la Nación reconozca las necesidades del transporte del interior del país. Entre sus propuestas, planteó reducir los impuestos que se aplican al gasoil y establecer mecanismos de compensación para las petroleras.
Según detalló, el 35% del precio del combustible corresponde a impuestos y existe otro 15% sobre el que podrían aplicarse beneficios fiscales.
“Es el momento de que la Nación compense al interior del país, aunque sea de esta manera, sin mandar plata, sino bajando impuestos”, sostuvo.
El vicepresidente de Aetat consideró que una medida de este tipo permitiría aliviar los costos de las empresas y sostener las tarifas durante un tiempo. Además, anticipó que llevará el planteo ante diputados, senadores y autoridades nacionales, luego de que las gestiones realizadas a través de la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (Fatap) no consiguieran respuestas favorables.
Una reestructuración del transporte público
Para Berretta, reducir los costos del combustible sería un primer paso, pero no alcanzaría para solucionar los problemas del sistema. En ese sentido, consideró necesario avanzar en una reestructuración integral del transporte público y debatir qué modelo quieren implementar la Provincia y los municipios.
Entre las propuestas, mencionó la ampliación de los carriles exclusivos y la definición de entre cuatro y seis arterias prioritarias para la circulación de colectivos, con el objetivo de agilizar los recorridos y mejorar el servicio.
También planteó revisar la regulación de las aplicaciones de transporte. Como referencia, mencionó el caso de Córdoba, donde se habilitaron aplicaciones para vehículos particulares, pero no para motos, debido a cuestiones de seguridad y a la falta de seguros que garanticen la cobertura de los pasajeros.
“El transporte público tiene prioridad en todo el mundo. Y en todo el mundo es subsidiado”, concluyó.


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