Paraguay: Pedro Alliana asumió la Presidencia tras la destitución de Santiago Peña

El exvicepresidente juró este viernes para completar el mandato hasta 2028, después de que el Senado removiera a Santiago Peña.
Mundo07 de noviembre de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

El escenario político de Paraguay cambió este viernes luego de que el Senado resolviera la salida de Santiago Peña mediante un juicio político. La Cámara Alta declaró culpable al mandatario por mal desempeño de sus funciones y aprobó su destitución con 44 de los 45 senadores, mientras que un legislador estuvo ausente durante la votación.

La decisión se produjo en medio de una profunda crisis financiera y política vinculada a Ueno Bank, entidad cuya situación derivó en cuestionamientos por los vínculos empresariales del entonces presidente con el grupo que controlaba el banco. Los legisladores impulsaron el proceso al considerar que existían responsabilidades políticas y posibles conflictos de intereses en la administración de Peña.

Uno de los puntos centrales de las acusaciones estuvo relacionado con la relación que el exmandatario había mantenido con el grupo empresarial. Según los antecedentes difundidos durante el proceso, Peña había sido accionista hasta marzo de 2025, cuando ya ejercía la Presidencia. La defensa del jefe de Estado presentó sus argumentos ante el Congreso, aunque el mandatario no asistió personalmente a la sesión.

Tras la resolución legislativa, Pedro Alliana, quien hasta ese momento se desempeñaba como vicepresidente, asumió la conducción del país. El juramento se realizó el 6 de noviembre, en una ceremonia ante el Congreso Nacional, con la participación de ambas cámaras. El nuevo jefe de Estado deberá completar el período constitucional 2023-2028, que finalizará en agosto de ese último año.

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La salida de Peña estuvo precedida por otro episodio institucional: el expresidente había presentado una renuncia, pero el Congreso no logró tratarla por falta de quórum. Finalmente, el Senado avanzó con el juicio político y concretó la destitución, dando paso al proceso de sucesión presidencial previsto por la Constitución paraguaya.

En su primer discurso como presidente, Alliana puso el foco en la situación de las personas perjudicadas por la crisis bancaria. Aseguró que los afectados recibirán una compensación plena y afirmó que su Gobierno no dejará solos a los ahorristas afectados. También ordenó avanzar con acciones inmediatas para atender especialmente a los sectores con menores recursos.

El flamante mandatario planteó que la recuperación de la confianza pública será uno de los principales desafíos de su gestión. En ese sentido, pidió a sus ministros reducir los viajes al exterior a situaciones impostergables y concentrar el trabajo en las necesidades internas. También mencionó la reducción del gasto público superfluo, la asistencia a los sectores vulnerables y la necesidad de que los funcionarios rindan cuentas sobre sus tareas.

La crisis de Ueno Bank dejó a una gran cantidad de clientes con dificultades para acceder a sus fondos. El nuevo Gobierno deberá afrontar el reclamo de los depositantes y la búsqueda de soluciones para quienes quedaron perjudicados por la situación de la entidad. Alliana prometió priorizar a los sectores más vulnerables y avanzar con medidas para devolverles la tranquilidad.

La sucesión también incluyó la designación de Antonio Barrios como nuevo vicepresidente de la República. El Congreso lo eligió por unanimidad, en una sesión extraordinaria posterior al juramento de Alliana. Barrios completará junto al nuevo mandatario el período institucional vigente.

Por su parte, la situación de Peña quedó bajo la atención de las autoridades judiciales. Según informó la agencia AFP, luego de su destitución fue colocado bajo arresto domiciliario, en el marco de las actuaciones relacionadas con la crisis financiera. La responsabilidad política determinada por el Senado y las eventuales responsabilidades penales corresponden a procedimientos diferentes.

Con el cambio de mando, Paraguay inicia una nueva etapa de gobierno en medio de la incertidumbre económica y el reclamo de los ahorristas. Alliana tendrá por delante el desafío de administrar las consecuencias de la crisis, recuperar la confianza en el sistema financiero y sostener la gobernabilidad hasta agosto de 2028.

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