El consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en dos décadas

El consumo interno de carne vacuna atraviesa uno de sus peores registros en décadas, mientras las exportaciones continúan creciendo.
Nacionales19 de agosto de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a registrar una fuerte caída y alcanzó uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), durante el primer semestre de 2026 el consumo anualizado se ubicó en torno a los 47 kilos por habitante, mientras que el mercado interno retrocedió frente al mismo período del año pasado.

El dato refleja un cambio importante en los hábitos de consumo de los argentinos. La carne vacuna, históricamente protagonista de la mesa familiar, enfrenta una competencia cada vez mayor de otras proteínas, principalmente pollo y cerdo, cuyos precios resultan más accesibles para una parte de los consumidores.

Durante los primeros cinco meses del año, el consumo per cápita había llegado a 47,5 kilos anuales, el registro más bajo de los últimos 20 años, según CICCRA. En ese período, el consumo interno cayó 11,1% interanual, mientras que la producción de carne vacuna alcanzó 1,168 millones de toneladas res con hueso, un 7,3% menos que durante los primeros cinco meses de 2025.

Al extender el análisis al primer semestre, la producción llegó a 1,428 millones de toneladas res con hueso, lo que representó una caída del 6,2% respecto de igual período de 2025. En términos absolutos, se produjeron unas 93.860 toneladas menos. El consumo anualizado descendió hasta aproximadamente 47 kilos por habitante, un 8,2% menos que un año atrás, equivalente a 4,2 kilos menos por persona.

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El precio, una de las claves

La evolución de los precios es uno de los principales factores detrás de la caída del consumo. Durante los últimos meses, la carne vacuna aumentó por encima de la inflación, lo que redujo su participación en las compras de los hogares.

En mayo, de acuerdo con datos difundidos por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la carne vacuna acumulaba una suba interanual del 57,9%, frente a una inflación anual del 33,2%. En el mismo período, el pollo fresco había aumentado 38,9% y el pechito de cerdo 23,6%.

La diferencia de precios favoreció la sustitución de la carne vacuna por otras alternativas. En mayo, el kilo de carne vacuna rondaba los $18.569, mientras que el kilo de cerdo se ubicaba cerca de $9.151 y el pollo alrededor de $5.048, según los datos citados en el informe.

El pollo y el cerdo ganan terreno

La pérdida de participación de la carne vacuna se da en paralelo con un crecimiento sostenido del consumo de carne aviar y porcina.

El consumo de pollo se acercó a los 47 kilos por habitante al año, prácticamente igualando al de carne vacuna. Esto representa un cambio significativo respecto de décadas anteriores, cuando la carne bovina tenía una diferencia muy amplia sobre el resto de las proteínas.

El Gobierno, sin embargo, informó que durante 2025 el consumo total de carnes había crecido 3,85% interanual, pasando de 112,16 kilos a 116,4 kilos por habitante. Dentro de ese total, la carne vacuna pasó de 48,49 a 49,92 kilos, mientras que la porcina aumentó de 17,42 a 18,89 kilos y la aviar de 46,25 a 47,68 kilos.

Esto muestra que el problema no necesariamente es una caída general del consumo de proteínas animales, sino una mayor sustitución de la carne vacuna por pollo y cerdo.

Las exportaciones crecen mientras cae el mercado interno

Otro dato destacado es el comportamiento opuesto entre el mercado interno y las exportaciones. Durante el primer semestre de 2026 se exportaron aproximadamente 408.600 toneladas res con hueso, un 10,2% más que en igual período de 2025.

En los primeros cinco meses, las exportaciones habían alcanzado unas 312.200 toneladas, con un crecimiento del 5,1% interanual. La demanda de Estados Unidos aparece como uno de los principales motores de este incremento.

Mientras tanto, la menor disponibilidad de hacienda para faena redujo la oferta destinada al mercado argentino. El mayor peso promedio de los animales faenados permitió compensar parcialmente esa caída: en mayo de 2026 llegó a 240 kilos por animal, el registro mensual más alto de las últimas décadas. En los primeros cinco meses, el promedio fue de 236 kilos, seis kilos por encima del mismo período de 2025.

Los números muestran así un escenario particular para la carne vacuna argentina: el producto mantiene una fuerte presencia en las exportaciones, pero dentro del país su consumo continúa perdiendo terreno frente a otras alternativas, en un contexto marcado por precios elevados, menor oferta y pérdida de poder adquisitivo.

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