
Murió Carlos “Loco” Salinas, histórico futbolista tucumano
Benjamin EncinaEl fútbol tucumano y argentino está de luto por la muerte de Carlos Horacio “Loco” Salinas, uno de los jugadores nacidos en la provincia que consiguió alcanzar la gloria internacional. El exmediocampista falleció este martes 1 de septiembre a los 70 años, según confirmó oficialmente Boca Juniors.
Nacido el 20 de febrero de 1956 en San Miguel de Tucumán, Salinas construyó una extensa carrera en el fútbol argentino y pasó por instituciones como River Plate, Chacarita Juniors, Boca Juniors, Argentinos Juniors, Independiente y Racing de Córdoba, además de tener experiencias fuera del país.
Sin embargo, fue con la camiseta de Boca donde escribió las páginas más importantes de su trayectoria. Integró el histórico equipo dirigido por Juan Carlos “Toto” Lorenzo y fue protagonista de las conquistas de la Copa Libertadores de 1978 y la Copa Intercontinental, convirtiéndose en campeón de América y del mundo.

De Tucumán al fútbol grande
Salinas creció en el barrio Ciudadela, a pocas cuadras del estadio de San Martín. Provenía de una familia humilde y desde muy joven comenzó a mostrar condiciones que terminarían llevándolo al fútbol profesional.
Durante su adolescencia pasó por las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Una actuación destacada durante un amistoso en 1973 terminó abriéndole las puertas para realizar pruebas en importantes instituciones de Buenos Aires.
Finalmente eligió River Plate, donde debutó en Primera División en 1974. Formó parte del plantel que durante 1975 consiguió los torneos Metropolitano y Nacional y terminó con una sequía de 18 años sin campeonatos para el conjunto de Núñez.
Posteriormente llegó a Chacarita, donde consiguió continuidad y comenzó a mostrar todo su potencial. Entre 1976 y 1977 disputó 96 partidos y convirtió 19 goles, rendimiento que terminó despertando el interés de Boca.
Su llegada a Boca y una etapa inolvidable
A comienzos de 1978, el entrenador Juan Carlos Lorenzo decidió incorporarlo al conjunto xeneize.
La apuesta terminó dando resultados rápidamente. Salinas se transformó en un mediocampista importante dentro de un equipo que atravesaba uno de los ciclos internacionales más exitosos de su historia.
Durante la Copa Libertadores de 1978, el tucumano apareció en momentos decisivos. Convirtió ante River en el Monumental durante la semifinal que Boca ganó por 2-0 y volvió a marcar en la final frente a Deportivo Cali.
Después de igualar sin goles en Colombia, Boca se impuso 4-0 en la Bombonera y consiguió su segunda Copa Libertadores consecutiva.
Pero la imagen que terminó colocando definitivamente a Salinas dentro de la historia xeneize llegó en Alemania.
El gol que lo convirtió en campeón del mundo
Boca debía definir la Copa Intercontinental frente al poderoso Borussia Mönchengladbach.
Después del empate 2-2 registrado en Buenos Aires, el equipo argentino viajó a Alemania Occidental para disputar la revancha en Karlsruhe.
Boca protagonizó una actuación histórica.
Darío Felman y Ernesto Mastrángelo marcaron los primeros dos tantos antes de que apareciera el futbolista tucumano.
Salinas recibió la pelota, avanzó entre la defensa alemana, superó rivales y terminó definiendo con un remate cruzado para establecer el 3-0 definitivo.
Aquel gol terminó sellando la primera consagración mundial de Boca y convirtió al tucumano en protagonista directo de una de las jornadas más importantes de la historia del club.
Su etapa xeneize terminó con 129 partidos y 18 goles, varios de ellos convertidos en encuentros decisivos.
También quedó en la historia del descenso de San Lorenzo
Después de dejar Boca, Salinas pasó a Argentinos Juniors como parte de la operación que terminó facilitando la llegada de Diego Armando Maradona al conjunto xeneize.
Con la camiseta del Bicho protagonizó otro episodio histórico del fútbol argentino.
El 15 de agosto de 1981, Argentinos enfrentó a San Lorenzo en un partido decisivo por la permanencia. Salinas convirtió de penal el gol del 1-0 que permitió salvar al conjunto de La Paternal y provocó el primer descenso de San Lorenzo, que se convirtió además en el primer club considerado grande en perder la categoría.
A lo largo de su trayectoria también defendió las camisetas de Independiente, Deportivo Pereira de Colombia y Racing de Córdoba, entre otros equipos.
Un jugador marcado por el talento y el carácter
Además de su habilidad futbolística, Salinas fue reconocido por una personalidad intensa que terminó explicando su apodo de “Loco”.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en noviembre de 1978, cuando fue expulsado durante un encuentro entre Boca y Huracán y posteriormente protagonizó un incidente con el árbitro Abel Gnecco.
El Tribunal de Disciplina de la AFA terminó aplicándole una durísima sanción de 25 partidos de suspensión.
Su carrera estuvo atravesada por momentos de enorme éxito deportivo, pero también por dificultades personales y económicas después del retiro.
Durante sus últimos años recibió acompañamiento de la Mutual de Ex Jugadores de Boca, según recordó la propia institución al comunicar su fallecimiento.
Boca destacó especialmente el coraje con el que defendió sus colores y recordó los goles decisivos que convirtió durante su paso por el club.
Para Tucumán, su muerte representa la despedida de uno de los futbolistas de la provincia que consiguió llegar a lo más alto del fútbol internacional.
Desde aquel joven criado en Ciudadela hasta el mediocampista que convirtió en Alemania para hacer a Boca campeón del mundo, Carlos Horacio Salinas dejó su nombre escrito en una de las épocas más recordadas del fútbol argentino.


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