
La empanada argentina dejó de ser un nicho y conquista el mercado europeo
Benjamin EncinaLo que durante años estuvo asociado principalmente con restaurantes argentinos y pequeños emprendimientos comenzó a transformarse en un negocio gastronómico de gran escala en Europa. La empanada argentina amplió su público, llegó a centros comerciales y supermercados y ya sostiene cadenas con decenas de locales.
Uno de los casos que permite dimensionar ese crecimiento es Empanadas Malvón, una compañía fundada en Madrid en 2017 que terminó 2025 con 95 establecimientos y durante este año superó los 105 puntos de venta.
Los números muestran que ya no se trata solamente de una tendencia gastronómica.

La marca alcanzó durante 2025 una facturación de 29,1 millones de euros, mientras Grupo Malvón, que concentra la fabricación y la red de locales propios, facturó 17,5 millones de euros, un 8% más que durante el ejercicio anterior.
El crecimiento tuvo otro componente decisivo: sacar la empanada de los restaurantes especializados.
A través de su marca Brianzzi, el grupo consiguió ingresar al segmento de supermercados y actualmente comercializa productos en grandes cadenas como El Corte Inglés, Carrefour y Alcampo.
Esa transformación amplió el mercado potencial. El consumidor europeo ya no necesita acudir exclusivamente a un establecimiento argentino para encontrar empanadas, sino que puede incorporarlas a una compra habitual.
El modelo también comenzó a cruzar fronteras.
La compañía prepara nuevas aperturas en Portugal y Francia, mientras tiene entre sus próximos objetivos desembarcar en Miami y ampliar su presencia en Canadá. Norteamérica y Europa aparecen como los principales mercados para continuar creciendo durante 2027.
España seguirá ocupando un lugar central dentro de esa estrategia. La empresa prevé nuevas aperturas en Canarias y Barcelona, mientras continúa consolidando una red que ya supera el centenar de establecimientos.
El fenómeno resulta especialmente significativo para Argentina porque muestra la capacidad de un producto tradicional de convertirse en una propuesta comercial adaptable a mercados internacionales.
La empanada presenta algunas ventajas para ese proceso: permite múltiples rellenos, puede venderse individualmente o en combos, funciona tanto para consumo rápido como para reuniones y admite producción a mayor escala sin perder completamente su identidad artesanal.
En Tucumán, justamente este fin de semana, la Fiesta Nacional de la Empanada en Famaillá vuelve a mostrar el peso cultural y económico que tiene el producto en su lugar de origen.
Mientras en la provincia continúa siendo una receta profundamente ligada a las tradiciones familiares, en Europa atraviesa otra transformación: se convirtió en una categoría gastronómica capaz de sostener redes comerciales multimillonarias.
El recorrido muestra hasta dónde llegó aquel producto que durante mucho tiempo fue considerado de nicho fuera de Sudamérica. Hoy la empanada argentina se vende en más de cien locales de una misma cadena, ocupa góndolas de supermercados europeos y prepara nuevos desembarcos internacionales.


Encuesta 2027: Milei y el peronismo quedaron separados por apenas tres décimas


