Maradona cumpliría 66 años: los momentos más recordados de una leyenda que hizo eterno al fútbol

Argentina vuelve a homenajear a Diego con un recorrido por las jugadas, conquistas y escenas que marcaron para siempre su historia.
Deportes30 de octubre de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

Este 30 de octubre, cuando se cumplen 66 años de su nacimiento, el recuerdo de Diego Armando Maradona vuelve a recorrer las canchas, las casas y las conversaciones de millones de argentinos. Su historia no se explica solamente con trofeos: vive en los goles imposibles, en las noches inolvidables y en la manera en que hizo sentir representado a un país. Diego convirtió sus sueños en historia y dejó una huella que todavía emociona a distintas generaciones.

A lo largo de su carrera, Maradona protagonizó escenas que quedaron para siempre en la memoria del fútbol mundial. Algunas fueron goles que desafiaron cualquier lógica; otras, gestos de talento, sacrificio y emoción que explican por qué su figura trascendió las camisetas y las fronteras. Estos son algunos de los momentos que construyeron su leyenda, desde aquel chico que soñaba con jugar un Mundial hasta el ídolo que terminó levantando la Copa del Mundo.

Uno de esos recuerdos comienza mucho antes de su consagración. “Mis sueños son dos. Mi primer sueño es jugar en el Mundial y el segundo es salir campeón”. Aquellas palabras de un pequeño Diego quedaron grabadas para siempre en la memoria de los argentinos. Pero la frase tenía una continuación que durante años no apareció en las versiones más difundidas: “salir campeón de Octava y lo que siga en el campeonato este”. Hablaba de sus compañeros de Argentinos Juniors, de sus amigos y de aquel equipo juvenil con el que soñaba levantar un título. Con el paso del tiempo, aquella ilusión terminó convirtiéndose en realidad: jugó un Mundial y se consagró campeón del mundo.

El comienzo de su camino en Primera División llegó el 20 de octubre de 1976. Con apenas 15 años, Maradona debutó con Argentinos Juniors frente a Talleres de Córdoba. Entró en el segundo tiempo y, en una de sus primeras intervenciones, sorprendió con un caño que anticipaba el talento que estaba por aparecer. Era el comienzo de una carrera que llevaría a aquel chico de Villa Fiorito a los escenarios más importantes del planeta.

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Antes de conquistar el mundo, Diego ya había regalado una tarde inolvidable en el fútbol argentino. El 9 de noviembre de 1980, Argentinos Juniors venció 5-3 a Boca en el estadio José Amalfitani y el joven delantero convirtió cuatro goles frente a Hugo Orlando Gatti. La actuación tuvo un condimento especial: días antes, el arquero había realizado comentarios sobre el físico del Diez. Maradona respondió dentro de la cancha y cumplió su promesa de marcarle cuatro tantos. Aquella tarde quedó como una de las grandes exhibiciones de su etapa en el Bicho.

La consagración internacional llegó en México 1986, un Mundial en el que Maradona alcanzó una dimensión extraordinaria. El 22 de junio, en los cuartos de final frente a Inglaterra, protagonizó dos jugadas que todavía se repiten en cada repaso de la historia de las Copas del Mundo. Primero convirtió el tanto conocido como “la Mano de Dios”, al anticipar al arquero Peter Shilton con el puño. Apenas cuatro minutos después, tomó la pelota en su propio campo, dejó atrás a varios rivales y marcó el “Gol del Siglo”, una corrida que terminó convertida en una de las imágenes más emblemáticas del deporte.

Pero su actuación en aquel torneo no terminó contra Inglaterra. Maradona también fue decisivo en las semifinales frente a Bélgica, donde convirtió los dos goles del triunfo argentino por 2-0. Tres días más tarde, el 29 de junio de 1986, llegó la final ante Alemania Federal en el estadio Azteca. Argentina se impuso 3-2 y consiguió su segundo título mundial. Cuando el partido estaba igualado, Diego encontró el espacio para asistir a Jorge Burruchaga, que definió para marcar el gol de la consagración. El capitán levantó la Copa y cumplió el sueño que había expresado cuando era apenas un niño.

Su historia también dejó postales inolvidables lejos de la Selección. En Nápoles, donde se convirtió en un ídolo para los hinchas, protagonizó uno de los calentamientos más recordados de todos los tiempos. En abril de 1989, antes de enfrentar al Bayern Múnich por las semifinales de la Copa UEFA, salió al campo con los cordones desatados y comenzó a dominar la pelota al ritmo de “Live Is Life”, de la banda austríaca Opus. La imagen de Diego haciendo jueguitos con ambos pies, las rodillas, los hombros y la cabeza se transformó en un símbolo de su talento y de su manera particular de disfrutar el fútbol.

Cuatro años después de México, la Selección volvió a encontrar en Maradona una figura central durante el Mundial de Italia 1990. El equipo llegó a la competencia con dificultades y el capitán afrontó el torneo con una importante molestia en su tobillo izquierdo, que se hizo visible por la inflamación y el vendaje. A pesar de las limitaciones físicas, continuó jugando y fue protagonista de una de las acciones más recordadas de aquella Copa: el pase para Claudio Caniggia, que terminó en el gol del triunfo 1-0 frente a Brasil, en los octavos de final. Argentina avanzó hasta la final por segundo Mundial consecutivo, aunque esta vez cayó 1-0 ante Alemania Federal.

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En 1993, Diego volvió a vestir la camiseta argentina en un momento de enorme presión. Después de varios años de ausencia, regresó para disputar el repechaje frente a Australia, una serie que definía la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994. El primer encuentro terminó 1-1 en Sídney, mientras que en la revancha, disputada el 17 de noviembre en Buenos Aires, Argentina ganó 1-0 y aseguró su lugar en la Copa del Mundo. El regreso del Diez fue una noticia que movilizó al país y devolvió a la Selección a uno de sus referentes más importantes.

Su recorrido como futbolista profesional tuvo su último capítulo el 25 de octubre de 1997. Aquella tarde, Boca enfrentó a River en el estadio Monumental y consiguió una victoria por 2-1. Maradona fue titular, pero no salió a jugar el segundo tiempo y fue reemplazado por Juan Román Riquelme. Sin saberlo, los hinchas habían presenciado la última aparición oficial del Diez como jugador profesional. Después de más de dos décadas de carrera, el fútbol argentino despedía a uno de sus protagonistas más influyentes.

El adiós definitivo ante el público llegó el 10 de noviembre de 2001, en una Bombonera colmada. En su partido homenaje, Maradona vistió las camisetas de la Selección Argentina y de Boca, acompañado por figuras de distintas generaciones. En uno de los momentos más emotivos de la jornada, pronunció una frase que quedó para siempre en la memoria popular: “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”. Fue una despedida cargada de sentimientos, en la que Diego habló de sus errores, de su vida y del amor que siempre sintió por el fútbol.

El 25 de noviembre de 2020, su muerte provocó una conmoción que atravesó fronteras. Las despedidas se multiplicaron en estadios, calles y hogares de todo el mundo. Desde entonces, cada aniversario de su nacimiento se convierte en una oportunidad para volver a mirar sus goles, escuchar sus frases y recordar las emociones que despertó dentro y fuera de la cancha.

A los 66 años de su nacimiento, Maradona sigue presente en la memoria colectiva. Para algunos será siempre el chico que soñaba con jugar un Mundial; para otros, el capitán que levantó la Copa en México, el futbolista que hizo posible lo imposible o el ídolo que convirtió a Nápoles y a la Argentina en parte de una misma historia. Su legado no cabe en una estadística ni en una colección de títulos: vive en cada pelota que vuelve a rodar y en el recuerdo de quienes alguna vez se emocionaron al verlo jugar.

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