
Caputo volvió a rechazar una devaluación y defendió su estrategia para mejorar la competitividad
Belen LapetinaEl ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a descartar la posibilidad de una devaluación y defendió una estrategia basada en reducir el costo del financiamiento y las regulaciones para mejorar la competitividad de las empresas argentinas.
Durante un encuentro con empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA), el funcionario sostuvo que el bajo nivel de actividad no se explica por el valor del dólar, sino por otros factores que afectan los costos de producción.

En ese sentido, apuntó especialmente a las dificultades de acceso al crédito que enfrentan las pequeñas y medianas empresas. “Las pymes se financian hoy a niveles de 70%, 80%, 90%, cuando la tasa de mercado es de 23%, 24% o 25%”, afirmó.
Caputo consideró que, si las empresas pudieran acceder a tasas del 35% o 40%, lograrían un ahorro anual equivalente a un tipo de cambio de $2.100. Además, sostuvo que las regulaciones y el costo financiero son los factores que más perjudican a la industria.
El ministro también defendió el esquema cambiario actual. Según los valores mencionados en el análisis, el dólar de mercado se ubicaba en torno a los $1.550, mientras que el techo de la banda cambiaria podía alcanzar los $1.989, luego de actualizarse por la inflación de septiembre.
Liquidez, tasas y confianza
Caputo también rechazó que exista un problema de liquidez que explique las altas tasas de interés. En cambio, atribuyó el encarecimiento del crédito a la falta de confianza de los ahorristas, que prefieren mantener sus depósitos a corto plazo.
Según su explicación, esa situación dificulta que los bancos puedan ofrecer préstamos de mayor duración a las empresas y contribuye a elevar el costo del financiamiento.
Las críticas de los analistas
El planteo del ministro generó diferencias entre especialistas. El analista financiero Christian Buteler coincidió en que el costo del crédito afecta la competitividad, pero advirtió que se trata de un problema independiente del tipo de cambio.
“Cada variable tiene su importancia y su peso, y no compensa o no debería compensar otras variables”, sostuvo. Además, aclaró que no considera necesaria una devaluación, aunque sí planteó que el tipo de cambio debería liberarse para que su valor responda a los movimientos del mercado.
Por su parte, Diego Coatz, titular de la consultora I+D y exdirector ejecutivo de la UIA, advirtió que la reducción de las tasas podría resultar difícil debido al aumento del riesgo país, que también influye sobre el costo del crédito.
Coatz agregó que una parte del superávit fiscal alcanzado durante el año se explica por la caída de las importaciones, vinculada al debilitamiento de la actividad económica y a una menor demanda de insumos y bienes destinados a la producción.


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