
Pedro Alliana, el hombre de confianza de Horacio Cartes que se prepara para asumir la Presidencia de Paraguay
Benjamin EncinaLa renuncia de Santiago Peña abrió una nueva etapa política en Paraguay y colocó a Pedro Alliana ante uno de los mayores desafíos de su carrera: asumir la conducción del país en medio de una crisis institucional y financiera. El actual vicepresidente quedó como sucesor constitucional del mandatario y deberá completar el período de gobierno que termina en agosto de 2028, una vez que se formalice el procedimiento correspondiente.
Conocido dentro de la política paraguaya como “Mangui”, Alliana tiene 52 años y nació el 19 de febrero de 1974 en Pilar, capital del departamento de Ñeembucú. Antes de construir su carrera pública, estuvo vinculado al comercio y también tuvo una etapa relacionada con el deporte: durante su juventud integró la selección paraguaya de básquetbol en 1991.
Su recorrido político comenzó a tomar forma en 2006, cuando se presentó como candidato a intendente de Pilar, aunque no consiguió ganar aquella elección. Dos años después logró su primer cargo de relevancia al ser elegido gobernador de Ñeembucú, función que ejerció hasta 2013 y que le permitió ganar reconocimiento dentro de la estructura del Partido Colorado.
En 2013 dio el salto a la política nacional al obtener una banca en la Cámara de Diputados. Fue reelegido para un segundo período y llegó a ocupar la presidencia de la Cámara Baja, desde donde fortaleció su presencia en las negociaciones legislativas y en el armado político del oficialismo.

Su crecimiento estuvo estrechamente relacionado con Horacio Cartes, expresidente paraguayo y uno de los principales referentes del sector interno Honor Colorado. Alliana se convirtió en un dirigente de confianza de ese espacio y ocupó la presidencia de la Asociación Nacional Republicana (ANR), nombre oficial del Partido Colorado, entre 2016 y 2023.
Ese vínculo fue determinante para su consolidación dentro del partido. Durante esos años participó en la conducción de la estructura partidaria y en la construcción de acuerdos que terminaron posicionándolo como una figura central del oficialismo paraguayo. Su cercanía con Cartes continúa siendo uno de los rasgos más importantes de su perfil político.
En las elecciones generales de abril de 2023, Alliana integró la fórmula presidencial junto a Santiago Peña. La dupla ganó los comicios y asumió el 15 de agosto de ese año, con el primero como vicepresidente. Desde ese lugar mantuvo un papel activo en la relación entre el Ejecutivo y el Congreso, además de conservar influencia dentro del Partido Colorado.
Ahora, la crisis desatada por Ueno Bank modificó por completo el escenario. La entidad financiera quedó bajo un procedimiento de resolución del Banco Central paraguayo, luego de detectarse graves problemas de solvencia. Las restricciones sobre los depósitos, las protestas de los ahorristas y los cuestionamientos por los vínculos políticos y empresariales alrededor del banco debilitaron al Gobierno de Peña.
La presión política creció hasta desembocar en la renuncia de Santiago Peña, anunciada el jueves 5 de noviembre. El mandatario argumentó que buscaba preservar la estabilidad, la paz social y las instituciones democráticas. Poco después, la Cámara de Diputados avanzó con el proceso de juicio político, en una jornada que aceleró la transición institucional.
De acuerdo con el mecanismo previsto en la Constitución paraguaya, el vicepresidente debe asumir ante una vacancia definitiva de la Presidencia y completar el período de gobierno. Por eso, Alliana no necesita competir en una nueva elección popular para ocupar el cargo: el procedimiento requiere que se formalice la aceptación de la renuncia presidencial.
Su eventual llegada al Ejecutivo también abrirá otra discusión institucional. Al pasar a la Presidencia, la Vicepresidencia quedará vacante y el Congreso deberá definir quién ocupará ese lugar durante el tiempo restante del mandato. Como la vacancia se produciría dentro de los últimos dos años del período constitucional, la designación corresponderá al Poder Legislativo.
Alliana deberá afrontar una gestión atravesada por la crisis financiera, la necesidad de recuperar la confianza de los ahorristas y los cuestionamientos sobre los controles estatales. También tendrá que recomponer los acuerdos políticos dentro de un Partido Colorado que acaba de atravesar una fuerte disputa por la continuidad de Peña.
El dirigente que durante años construyó su poder desde la estructura partidaria y el Congreso ahora se encuentra ante la posibilidad de conducir Paraguay hasta agosto de 2028. Su llegada marcaría un cambio en la conducción del Ejecutivo, aunque mantendría al frente del país a un dirigente formado dentro del mismo espacio político que llevó a Peña al poder.


Santiago Peña renunció a la presidencia de Paraguay en medio de la crisis de Ueno Bank


