Por primera vez en la historia, el consumo de pollo superó al de carne vacuna en Argentina

El cambio en los hábitos de consumo refleja el impacto de los precios, la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.
Nacionales30 de julio de 2026Benjamin EncinaBenjamin Encina

Por primera vez desde que existen registros oficiales, el consumo de carne de pollo superó al de carne vacuna en la Argentina. El dato marca un cambio histórico en los hábitos alimenticios de los argentinos y refleja el fuerte impacto que tuvieron la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y el aumento sostenido del precio de la carne vacuna durante los últimos años.

De acuerdo con los últimos datos del sector avícola, cada argentino consume en promedio 49,4 kilos de carne de pollo por año, mientras que el consumo de carne vacuna cayó a 47 kilos per cápita, registrando una diferencia de 2,4 kilos a favor del pollo. Más atrás aparece la carne de cerdo, con un promedio cercano a 25 kilos por habitante al año.

Especialistas explican que el fenómeno responde principalmente a la diferencia de precios entre ambos productos. Mientras la carne vacuna experimentó fuertes incrementos por encima de la inflación, el pollo se consolidó como una alternativa más accesible para millones de familias argentinas. Esa diferencia hizo que muchos hogares modificaran sus hábitos de compra y reemplazaran progresivamente la carne bovina por carne aviar.

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Según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la producción nacional de carne de pollo alcanzó durante 2025 unas 2,47 millones de toneladas, uno de los niveles más altos de la serie histórica. Para lograr ese volumen se faenaron alrededor de 750 millones de aves, consolidando a la industria avícola como uno de los sectores de mayor crecimiento del país.

El crecimiento del sector también estuvo acompañado por una mayor presencia en el mercado internacional. Durante el último año, la Argentina exportó carne aviar a 74 destinos, aprovechando la creciente demanda mundial del producto. Sin embargo, especialistas advierten que la reciente reapertura de algunos mercados externos podría generar tensiones en la oferta disponible para el consumo interno si aumenta significativamente el volumen exportado.

Mientras tanto, la carne vacuna continúa perdiendo participación en la mesa de los argentinos. Distintos informes privados indican que el consumo interno se mantiene entre los niveles más bajos de las últimas décadas, producto del encarecimiento de los cortes tradicionales y de la necesidad de las familias de priorizar alimentos con menor costo.

Para analistas del sector, el cambio no implica necesariamente una menor preferencia cultural por la carne vacuna, sino una adaptación de los consumidores frente al contexto económico. De todos modos, consideran que el récord alcanzado por el pollo representa un hito histórico que podría consolidarse en los próximos años si persisten las actuales diferencias de precios entre ambos productos.

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