
Milei defendió su gestión con datos, pero las cifras oficiales muestran un panorama más complejo
Benjamin EncinaEl presidente Javier Milei volvió a defender los resultados de su gestión económica y aseguró que los principales indicadores muestran una evolución favorable. Sin embargo, un contraste realizado con datos oficiales del INDEC, el Banco Central y la Secretaría de Trabajo presenta un escenario más complejo, especialmente en materia de empleo, salarios y crecimiento económico.
Uno de los puntos en los que el Gobierno sí encuentra respaldo en las estadísticas es la inflación. Milei destacó que el índice pasó de 211,4% anual en 2023 a 117,8% en 2024 y 31,5% en 2025. Para 2026, el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta una inflación anual cercana al 27,5%. En julio, sin embargo, la inflación minorista fue del 2,1%, mientras que la inflación mayorista registró 0,8%.
El panorama cambia al analizar el crecimiento económico. El Presidente sostuvo que la economía acumuló una expansión superior al 10% durante sus primeros dos años de gobierno. Los registros oficiales, en cambio, muestran que el PBI cayó 1,6% en 2023 y otro 1,7% en 2024, para luego recuperarse en 2025 con un crecimiento del 4,4%.
También existen diferencias en el diagnóstico sobre el mercado laboral. Milei afirmó que el desempleo no aumentó, pero los datos del INDEC ubican la tasa de desocupación en 7,8% durante el segundo trimestre de 2026, equivalente a aproximadamente 1,8 millones de personas sin empleo.

En cuanto al empleo registrado, los datos muestran una reducción significativa. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados y la cantidad de empresas se redujo en 30.633 durante ese mismo período, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo sistematizados por CEPA.
Los salarios también presentan un panorama diferente al planteado por el Presidente. Durante el primer semestre de 2026, las remuneraciones registradas aumentaron 15,5%, mientras que la inflación acumulada fue del 16,8%, lo que implica una pérdida real del poder adquisitivo. En los últimos doce meses, los salarios subieron 29,7%, frente a una inflación del 33,5%.
La comparación con noviembre de 2023 también resulta significativa. Desde entonces, los salarios registrados del sector privado se encuentran 3,6% por debajo en términos reales, mientras que los salarios públicos nacionales y provinciales acumulan una pérdida del 16,5%. En promedio, el conjunto de los salarios registrados está 8,2% por debajo del nivel previo al inicio de la actual gestión.
De esta manera, los números muestran una economía con una fuerte desaceleración inflacionaria, pero también con dificultades todavía visibles en el empleo formal, los ingresos de los trabajadores y la actividad económica.
El debate quedó instalado entre el discurso oficial y la interpretación de las estadísticas. Mientras el Gobierno pone el foco en la estabilización macroeconómica y la reducción de la inflación, los datos oficiales reflejan que una parte importante de la población todavía no percibe una recuperación equivalente en su vida cotidiana.


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