
Jaldo cerró la puerta a Manzur y el PJ tucumano se encamina dividido hacia 2027
Benjamin EncinaLa disputa que durante meses atravesó al peronismo tucumano dejó de transitar por el terreno de las especulaciones. Osvaldo Jaldo descartó una recomposición electoral con Juan Manzur y ratificó que el oficialismo provincial avanzará con las candidaturas que ya comenzó a ordenar para las elecciones de 2027.
La definición del gobernador profundiza una ruptura que viene escalando a través de declaraciones públicas, movimientos territoriales y diferencias alrededor de los nombres que competirán el próximo año.
Jaldo ya confirmó que buscará continuar al frente de la Provincia acompañado nuevamente por Miguel Acevedo, mientras que en San Miguel de Tucumán respaldó la continuidad política de Rossana Chahla. Esas decisiones terminaron reduciendo considerablemente las posibilidades de alcanzar un entendimiento con el sector que responde al exgobernador.
Consultado sobre una eventual negociación con Manzur, el mandatario fue categórico y respondió que “de ninguna manera” habrá un acuerdo.
La postura implica que, si el senador mantiene sus aspiraciones electorales, deberá construir una alternativa por fuera del esquema que actualmente conduce el Gobierno provincial.
Desde el jaldismo vienen planteando que quienes no estén de acuerdo con las candidaturas definidas pueden competir mediante los mecanismos internos disponibles. El propio gobernador había desafiado anteriormente a Manzur a disputar espacios dentro del partido.
Pero el sector del senador también elevó el tono.
El diputado nacional Pablo Yedlin, uno de los principales dirigentes identificados con el manzurismo, responsabilizó al gobernador por la posibilidad de que el justicialismo llegue dividido a las próximas elecciones provinciales.

El enfrentamiento ya excede una discusión personal entre dos dirigentes.
Durante años, Jaldo y Manzur compartieron la conducción del poder provincial, incluso atravesando momentos de fuerte tensión interna. El escenario de 2026 presenta una diferencia sustancial: ambos espacios comenzaron a organizar proyectos electorales que podrían terminar enfrentándose directamente en las urnas.
La elección provincial de 2027 aparece como el punto alrededor del cual se reorganiza toda la política tucumana.
Jaldo pretende sostener el control territorial del oficialismo y llegar a la campaña con una fórmula definida anticipadamente. Manzur, en cambio, vuelve a ganar protagonismo después de mantener un perfil menos activo durante parte de la actual gestión.
La disputa ocurre además mientras otros sectores preparan sus propias candidaturas.
Lisandro Catalán ya aparece como la principal figura de La Libertad Avanza para competir por la Gobernación, mientras que otros espacios opositores también trabajan en sus armados.
Una eventual división del peronismo podría modificar considerablemente ese escenario.
El PJ construyó durante años buena parte de su fortaleza electoral a partir de la concentración territorial, la estructura de intendentes, legisladores, delegados comunales y dirigentes locales. La aparición de dos polos enfrentados dentro del mismo movimiento obligaría a repartir parte de esa estructura.
Todavía falta un largo recorrido hasta las elecciones y la política tucumana registra antecedentes de enfrentamientos que posteriormente terminaron en acuerdos. Sin embargo, el mensaje enviado ahora desde la Casa de Gobierno busca eliminar esa expectativa.
Por primera vez, Jaldo no dejó la negociación abierta ni condicionó un eventual entendimiento a futuras conversaciones.
El oficialismo provincial ya eligió su camino hacia 2027 y Manzur deberá decidir si construye uno diferente. Si ninguno modifica su posición, el peronismo tucumano llegará a la próxima elección con una disputa interna convertida directamente en competencia electoral.


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